Se modificó la escala del Impuesto Inmobiliario. Con esos cambios, el tope del 75 por ciento de aumento afectará a 1 millón de partidas en lugar de 2.600.000 como pautaba originalmente el texto.
Así, se reducirá el segmento que tendrá incremento por encima de la inflación a menos del 25% de las partidas, “sosteniéndose la progresividad del impuesto”.
Los jubilados de haberes mínimos quedarán exceptuados del pago del impuesto Inmobiliario Urbano.
Se reduce la alícuota de Ingresos Brutos a los servicios jurídicos, notariales, de contabilidad, auditoría y asesoría fiscal, de diseño especializado, actividades profesionales científicas y técnicas.
Se reducen las alícuotas a venta en comercios minoristas de almacén, alimentos, kioscos y se exime del pago de la Patente a transportes municipales.
Descentralización en los municipios del cobro de patentes modelos 2009.
Se exime del pago de tasas e impuesto Inmobiliario a asociaciones civiles (clubes de barrio, centros de jubilados y bomberos voluntarios).
Se estable un techo al incremento del impuesto Automotor (Patentes), que no podrá ser mayor a la inflación de 2019 (50%), ya que por la devaluación de 2019 el valor de los vehículos había crecido muy por encima de ese porcentaje.
“También se redujo la alícuota de 3,5 a 1,5 de Ingresos Brutos a la fabricación de medicamentos.
De las 4,5 millones de partidas, el 35 por ciento tendrá un aumento menor a 500 pesos que se paga en 5 cuotas a lo largo del año. En el caso del inmobiliario rural, 211 propietarios de campos de más de 2000 hectáreas tendrán un incremento del 75 por ciento.
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